EL FAMOSO BROTE PSICÓTICO

El objetivo final siempre fue compartir sobre el brote, pero no saben lo difícil que es hablar de algo así en esta sociedad.
Yo hablo abiertamente de mi depresión, de mis ataques de ansiedad, de mi tdah que para mí es lo más normal del mundo.
Pero es difícil compartir algo que a mí misma me avergonzó por muchísimo tiempo, solo lo compartí con quiénes creía que eran los más cercanos en mi vida, pero ahora me siento preparada para crear conciencia del tema y hablar abiertamente de él.
Hace 6 años, vivía con mis padres en su casa, con mis hermanos, mi sobrino y mis perros, hasta que llegó el famoso 15 de marzo del 2020 y la pandemia del covid comenzó, qué bueno… 15 días libres dijeron todos, yo también lo dije pero no sabía que eso era el inicio de la pesadilla.
Yo vivía libre viajando por el mundo, lejos del machismo de mi casa, lejos de los prejuicios de la sociedad y de un día para otro, cerraron fronteras, cerraron comercios, cerraron toda la vida fuera de casa y en mi casa nunca fui libre.
Me tuve que rendir a las reglas del hogar: las mujeres cocinan y trabajan, los hombres solo trabajan…. aquí se cocina lo que todos comen… nada de ensaladitas o huevadas que me tomaron años aprender (porque sí, baje 10 kilos antes de pandemia y no por casualidad sino por cambiar hábitos). Entonces el machismo de mi casa, se había trasladado a mi vida, mi enamorado no podía visitarme, pero la «novia» de mi hermano se podía quedar a dormir… no que no se podía por el covid?
Bueno… en mayo se murió mi tío, el hermano de mi papá… él se puso muy triste.. murió el 7, mi cumpleaños era el 18, todo luto se tenía que respetar… mis amigas me mandaron regalos que fueron entregados de una forma muy particular por mi hermana…
Llegó julio y yo ya no soportaba, decidí mudarme con mi enamorado, pero no sin mil prejuicios y cuestionamientos relacionados al machismo de mi familia.
El 27 de julio del 2020, le pido matrimonio al amor de mi vida… el 9 de agosto, se llevan a mi madre a internarla, por covid, al día siguiente se va mi papá. Va a sonar totalmente desquiciado pero tal vez ya estaba loca, sentí liberación,  se fue la «dictadura» bailé con mi sobrino, jugamos, fuimos felices… pensé: «ya volverán y serán inmunes» todos en casa teníamos covid también…
La situación empeoró totalmente para mis padres: mi madre en cuidados intermedios y mi padre en cuidados intensivos finalmente murió el 30 de setiembre.
¿Qué pasó en el medio?
Se murió mi abuelo, en agosto… su hija lo envió a un hospital, algo que mi padre jamás hubiera permitido… por miedo al contagio, ni mi tía,  ni sus 8 hijos, ni su esposo pudieron encargarse del entierro de mi abuelo, mis hermanos y yo con mis padres internados y también con covid tuvimos que sacar el cuerpo, buscar los papeles de la tumba y encargarnos al 100% económicamente, mentalmente y físicamente de todo lo que implica enterrar a tu abuelo en ausencia de tus padres…
Yo estaba colapsando, no dormía, tenía pesadillas todos los días y pensaba que eran mensajes de mis padres, como la mujer que soy, me encargaba de los perros… a veces de mi sobrino, de trabajar y entre todos los dividiamos lo de la comida… era agotador…
Pronto llegó mi madre a casa… tuvo que aprender a caminar de nuevo… y en la clínica nadie le dijo que mi papá estaba en uci, mis hermanos y yo tuvimos que decirle que mi abuelo había fallecido y que su esposo estaba al borde de la muerte…
Rosarios todos los días desde que mis padres se agravaron… cuando mi mamá llegó, me preguntó por qué mis ojos estaban hinchados… yo le dije que no sabía y luego me di cuenta de que lloraba todos los días en la ducha mientras me bañaba, para que nadie me escuche ni sepa que estaba sufriendo.
Empecé a tenerle miedo al color rojo… a ver cosas que no estaban ahí, a imaginar mil cosas… empecé a odiar la actividad diaria de rezar… no quería rezar… y eso que lo hice constantemente mientras mi mamá estuvo internada.
Contratamos nuevamente a una empleada del hogar, mi mamá se dio cuenta de que estaba colapsando… siempre habíamos tenido apoyo en casa…
Empecé a desconfiar de todos, empecé a tener el brote, pero mi familia me ayudó mucho,  dijeron que no estaba haciendo bien los pagos y mi hermano instaló un programa para ver todo lo que hacía en mi laptop… tuve que desinstalarlo, hablaban libremente sobre cómo me controlaban delante de mí,  mi paranoia empezó con certezas y terminó con fantasías.
Mi familia mantenía la regla de que mi cuñada podía entrar y salir de mi casa cuando quisiera porque estaba embarazada… y mi enamorado tenía que verme a un metro de distancia, con mascarilla, dos veces por semana…
Las crisis se comenzaron a notar… han escuchado que cuando te callas por tanto tiempo todo sale disparado de la peor manera? Pues eso exactamente es el brote psicótico y yo lo tuve…
Me enloquecí, mi cuerpo no soportaba haberse callado tanto tiempo y comenzó a explotar, empecé a insultar a todos a decir muchas cosas que pensaba y otras producto del brote… me llevaron al psiquiatra y me pusieron una inyección… me drogaron… y era realmente necesario…
Empecé a mirar solo arriba… y por mi mente pasaban mil cosas… quería estar con Juan pablo… le rogué a mi mamá que lo dejara quedarse conmigo, que lo necesitaba, pero el machismo fue más fuerte que ver a su hija al borde de la locura.
Luego siguió la paranoia y superé el brote en casi un mes… pasé la muerte de mi padre con alucinaciones… ida… en otro mundo… decidí no verlo en la clínica (cuando ya había fallecido) por miedo a volverme loca, ya lo estaba lo suficiente…
Cuando te da algo que ni siquiera sabías que existía… tienes miedo de realmente estarte volviendo loca, tienes miedo de no salir nunca de ahí,  porque realmente hay gente que se queda en la locura.
Afortunadamente no fue mi caso y lo digo con orgullo, después del brote y la muerte de mi padre, lo único que quería era morirme… por meses… tal vez años.
Planifiqué mi primer intento de suicidio… carbón, un espacio cerrado, asfixia por inhalación de dióxido de carbono… les dije que tenía depresión, no? Me sabía todos los métodos de suicidio posibles.
Ahorcamiento en mi cuarto, me encerré en el carro para ahogarme y quedarme sin aire… tomé pastillas, intenté cortarme las venas… etc etc etc
Creo que tomar pastillas fue lo que más  llamó la atención, me llevaron a la clínica y luego desperté, de eso no me acuerdo absolutamente nada, fue lo más cerca que estuve de morir ese año, me corté el pelo…etc me golpeaba… la cara, los brazos, las piernas, el estómago… no quería existir… estaba claro y mi madre no me dejaba morir.
Todas las veces, juan pablo estuvo a mi lado, me consoló, me calmó, me amó, me enseñó que su amor curaba y su amor me curó, realmente no tengo palabras para agradecerle, él estuvo ahí cuando me pudo haber dejado, hasta creo que yo lo hubiera hecho… no lo sé… pero su amor fue inquebrantable, como ninguno… como pocos…
Todo empezó a funcionar cuando me fui de la casa de mi madre, me mudé con juan pablo… nueva vida, nuevo hogar, nos fuimos con Gia… empezamos una vida saludable… mejores hábitos, la vida con el amor de mi vida, pero la depresión seguía ahí… los problemas no se habían ido… había mejorado un aspecto de mi vida pero tenía otros mil por tratar..
Nos casamos, no sin que antes mi familia me pida que haga separación de bienes, pero yo me casé para compartirlo todo, las deudas, los problemas, los bienes, las ganancias, la vida.

Si desconfiara de él, jamás me hubiera casado, yo ni siquiera creía en el matrimonio, es más, no creo, yo creo en Juan Pablo, en su amor infinito y el vínculo sano que tenemos, hay problemas, obvio, como en cualquier relación, pero él es mi cable a tierra, yo vuelo como nadie y no me drogo, yo sueño por los cielos, no tengo límites, me creo capaz de todo, capaz de realizar todo lo que me propongo, me amo y lo amo, amo a nuestros 4 perritos y al bebé que llevo en el vientre y es el motivo por el cual ahora sueño más alto.

TE AMO JUAN PABLO NAVAS CUSATI, no solo porque te quedaste, sino porque eres incondicional como nadie en mi vida y espero que jamás perdamos eso, estoy enamorada profundamente de ti y pondría las manos al fuego por ti porque así soy, intensa como nadie y porque mientras haya respeto y ganas de seguir construyendo, aquí voy a estar, al pie del cañón por ti y nuestra familia.

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