A veces me pregunto por qué me doy cuenta de que alguien se está aprovechando de mí o me está tratando mal, tanto tiempo después, cuando les cuento las situaciones límites a mis amigas y luego les cuento que eso me hizo darme cuenta de que no era un hecho aislado, sino un comportamiento recurrente, lo primero que me preguntan es: y por qué no te fuiste antes? Y es lo que me he estado cuestionando estos días… por qué no me fui antes? Por qué dejé dejé que me traten así…
Bueno, gracias a mi gran capacidad de introspección, hoy tengo la respuesta.
En primer lugar, el ambiente de mi hogar siempre fue tóxico, mi madre es narcisista y, yo, desde que tengo uso de razón, escuchaba TODOS sus problemas… que si se quisieron propasar con ella de niña, que si se peleó con mi papá, que si tuvo un problema en la calle, que si mi tía Carmen Rosa es una conchuda, que si mi abuela nuevamente hizo que mi padre la prefiriera sobre ella… todo esto… más o menos desde los seis años o antes, ya no sé… Bueno fuera que solo hubiera sido escuchar sus problemas, pero también estuve presente en todas las peleas de mis padres, abogando por un lado u otro… haciendo el papel de juez desde que tengo uso de razón, haciendo entrar en razón a los dos manganzones que tenía como padres…
Siempre fui más pegada a mi padre… se preguntarán por qué… bueno, si bien toda la familia es machista, mi padre era el que trataba de ser un poco más justo, me defendía del bullying de mi hermano mayor y de los maltratos de mi mamá.
Pero cuando mi madre narcisista veía que yo me acercaba más a mi padre, me recordaba (bueno, no exactamente me recordaba porque yo no viví eso) que mi padre la pateó en el vientre cuando estaba embarazada de mi hermana, que le pegaba, que le pegó a mi hermano por defenderla, que era un maldito infiel, alcohólico y agresivo, claro… para que yo me acerque a ella y no a él.
Ella era ama de casa con ayuda de una empleada pero tenía 3 hijos y era una wannabe estudiante de psicología frustrada por lo que se creía la madre de la psicología.
Ella me golpeaba y me pedía perdón, luego me decía que era mi culpa por portarme mal y me rogaba hasta que accedía (una mujer sin dignidad).
Cuando tenía 14 años, yo estaba en una comunidad religiosa, era muy creyente, iba todos los fines de semana con mi mamá a cuidar a su madrastra, quien estaba postrada en una cama por el alzheimer que tenía, se había olvidado de caminar, hablar… etc… ya saben cómo es el alzheimer.
Mientras mi hermano se iba de juerga o hacía lo que le daba gana y mi hermana se la pasaba con el enamorado que después le puso los cachos cuando mi sobrino tenía 6 meses, yo estaba en Chimbote, haciendo de enfermera, cuidando a mi abuela, leyéndole la biblia cambiándole los pañales…
Eventualmente, mi abuela falleció y fue muy doloroso, pero no tanto como lo que pasó después, mi madre casi no tenía amigas (ahora sé por qué) y yo era «su compañerita», entonces me pedía que la acompañara a Chimbote a visitar a su familia, a mí no me gustaba Chimbote, era un recorrido por cementerios, ver gente que era mi familia pero que me daba igual, así como yo a ellos, porque aunque se hicieran los que me querían, nunca nadie me saludaba por mi cumpleaños y eso es lo mínimo, no? Yo sabía que eran pobres, por eso no esperaba nada material de ellos, en fin, no me gustaba estar ahí, ya estaba creciendo y realmente estaba dejando mi vida social para ir a cumplirle los caprichos a la narcisista.
Desde antes de viajar, ya habíamos quedado que ese fin de semana nos íbamos a volver antes, yo estaba harta de estar en la casa de su hermana escuchando sus cucufaterías, estaba ilusionada con alguien y quería hablar por teléfono con esa persona, hablábamos casi todos los días y Chimbote me tenía cansada, le dije a mi madre que ya me quería ir a la casa a descansar y no le dio la gana de irnos, le dije mil veces y le llegó al pincho, entonces hice mi escándalo y nos fuimos.
Al llegar a la casa, me puse a hablar por teléfono con este chico, que solo era mi amigo, pero me gustaba, cuando ella me vio hablando por teléfono, toda la religión que ella pregona se le salió por las orejas, agarró un palo y me golpeó hasta que se cansó, hasta que mis piernas quedaron moradas, hasta que el dolor de adentro fuera más grande que el dolor de afuera.
Siempre los maltratos físicos de mis padres fueron así, por no hacer sus malditos caprichos…
Obvio que solo quería largarme a lima, agarrar el primer bus disponible y no saber más de ella, en ese momento no sabía lo que era querer morirse pero de seguro que fue un sentimiento muy cercano…
Obvio me rogó, está vez le costó más mi perdón, tal vez un par de días, pero finalmente, la perdoné.
Cuando le digo de este episodio, ella dice que jamás ocurrió.
En el colegio, tenía muchas «buenas amigas» pero nadie me conocía tan profundamente como mi mejor amigo, cuando todos vieron mis moretones, solo dije que me caí, todos se la creyeron, qué fácil era ser maltratada por los 2000… el único que inmediatamente me preguntó cómo fue la caída y me dijo que no le mienta, fue mi mejor amigo, él no sabía todo lo que yo le iba a contar ese día… solo se me caían las lágrimas, lloraba desconsoladamente…
Si bien tenía «mejores amigas», nadie me llegó a conocer como él y nadie se llegó a preocupar por mí como él.
En el retiro eje (tercero de secundaria), mientras me estoy confesando, le comento al sacerdote cómo mi madre me contaba todo y cómo estaba cansada de eso… saben qué dijo el padre? Que debería ser más empática con ella.
Se puede ser empático con un agresor? Odio este tema de la religión, prefiero centrar mi vida en la psicología, en la que una madre no debe dañar de esa forma la psiquis de su hija de 6 años, ni maltratar a su hija adolescente, ni manipular a su hija o a su nieto.
Llevo 7 años de terapia psicológica que me han hecho darme cuenta de lo tóxica que es mi madre y cómo me sigue dañando después de cada vez que la perdono, cómo ella nunca va a cambiar y jamás va a admitir un error de parte.
Se puede disculpar, eso sí, pero jamás admitiendo sus errores, siempre desde el punto de vista de… «bueno… si eso es lo que necesitas… lo siento»
Pero no lo siente porque no cambia y yo no he venido a este mundo a educar a nadie, aunque haya tratado por 7 años educar a una narcisista.
Y respondiendo a mi propia pregunta, ¿ por qué no me fui antes? Porque estoy acostumbrada a que mi madre me manipule, que me golpee y me pida perdón o que me eche la culpa porque mis palabras hicieron que ella reaccionara de esa manera.
Estoy aprendiendo a poner límites y esa es la peor pesadilla de todos lo que se aprovechaban de mí, también es por eso que estoy eliminando gente de mi vida, se sorprenderían al saber a la infinidad de personas que les perjudica que hoy me ame y me respete, incluso a mis «supuestas» mejores amigas, que desde que pongo límites dicen: «no eres la karencita de siempre» y no saben lo feliz que estoy de no serlo más.
Mis 7 años de terapia no han sido plata botada a la basura, han sido una inversión importante en mí, en mi autoestima.
Finalmente, el otro motivo por el que no me doy cuenta cuando se aprovechan de mí, es que todavía soy buena por dentro y espero lo mejor de todo el mundo, cuando alguien me trata mal, mi cerebro no lo descifra, cree que estoy percibiendo mal la situación o que tal vez esta persona ha tenido un mal día y por eso se comporta así. Mi mente no concibe todavía que hay gente de mierda en la vida, pero cuando me desconfiguro más es cuando descifro que esa gente de mierda, son personas a las que yo llamaba amigos… ahí realmente entro en corto circuito, pero poco a poco y por medio de golpes, estoy aprendiendo a que todavía tengo gente de mierda a mi alrededor.